lunes, 18 de junio de 2012

En esta ocasión les comentaré algunas de mis interpretaciones durante la primera conferencia internacional, partiendo desde la incertidumbre de no saber lo que me esperaba.....

el inicio similar a cualquier otra actividad formativa.....proyector, cuadernillo de apuntes, lápiz y ambiente de conferencia, sin embargo, surge la primera revelación.

Alicia, luego de hacer la introducción, pregunta al público algo más o menos así; ¿en que emoción se encuentran?....... ¿qué nombre le pondrían? y espontáneamente digo "steven".....(cómo una emoción se puede llamar así), pero otros dijeron "expectantes", "con ganas", "abiertos", y mi voz interna decía...eh esas no son emociones, ajjaja no estoy tan mal mis compañeros tampoco saben el nombre de su emoción.

En ese punto intuí que el cuadernillo de apuntes podría ser un estorbo y que lo aprendido en esa jornada se marcaría como un surco indeleble en mi memoria.

Paso a paso fui descubriendo, gracias a las habilidades y conocimientos del dúo Rafael-Alicia, la clara belleza oculta y olvidada de nuestra emocionalidad y sólo fue un botón de muestra de lo que experimentaré durante estos diez meses. Recuerdo que al cierre de esa jornada agradecí sinceramente a Rafael Echeverría, por ese día; sin conocer cual fue el motivo del agradecimiento, sin embargo, el día dos fue como un mazaso al alma, mejor dicho un schock eléctrico directo al tejido conjuntivo de mis emociones y al cierre tal disco rallado voy a darle las gracias a Rafael, pero ya tenía dos razones:

"Gracias por la metodología, ya que de otra forma, estaría a un paso de la descordura..."

"Gracias por facilitar la observación de milagros, ya que ese día tuve la dicha de ver 75 milagros......" y creo hay personas que esperan toda una vida para presenciar uno.

Los días siguientes.....deje tranquilo a Rafael.....pero lo experimentado me invita a contribuir con una pequeña historia la del "Rey Arturo"

 "Hace muchos años, cuando Inglaterra era un puñado de reinos que batallaban entre sí, vino al mundo Arturo, hijo del rey Uther. La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al mago Merlín con el fin de que lo educara. El mago Merlín decidió llevar al pequeño al castillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Para garantizar la seguridad del príncipe Arturo, Merlín no descubrió sus orígenes.

Cada día Merlín explicaba al pequeño Arturo todas las ciencias conocidas y, como era mago, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y ciertas fórmulas mágicas. Los años fueron pasando y el rey Uther murió sin que nadie le conociera descendencia. Los nobles acudieron a Merlín para encontrar al monarca sucesor. Merlín hizo aparecer sobre una roca una espada firmemente clavada a un yunque de hierro, con una leyenda que decía: "Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra."

Los nobles probaron fortuna pero, a pesar de todos sus esfuerzos, no consiguieron mover la espada ni un milímetro. Arturo y Kay, habían ido a la ciudad para asistir a un torneo en el que Kay pensaba participar. Cuando ya se aproximaba la hora, Arturo se dio cuenta de que había olvidado la espada de Kay en la posada. Salió corriendo a toda velocidad, pero cuando llegó allí, la puerta estaba cerrada. Arturo no sabía qué hacer. Sin espada, Kay no podría participar en el torneo. En su desesperación, miró alrededor y descubrió la espada Excalibur. Acercándose a la roca, tiró del arma. En ese momento un rayo de luz blanca descendió sobre él y Arturo extrajo la espada sin encontrar la menor resistencia. Corrió hasta Kay y se la ofreció. Kay se extrañó al ver que no era su espada.

Arturo le explicó lo ocurrido. Kay vio la inscripción de "Excalibur" en la espada y se lo hizo saber a su padre. Éste ordenó a Arturo que la volviera a colocar en su lugar. Todos los nobles intentaron sacarla de nuevo, pero ninguno lo consiguió. Entonces Arturo tomó la empuñadura entre sus manos. Sobre su cabeza volvió a descender un rayo de luz blanca y Arturo extrajo la espada sin el menor esfuerzo.

Todos admitieron que aquel muchachito sin ningún título conocido debía llevar la corona de Inglaterra, y desfilaron ante su trono, jurándole fidelidad. Merlín, pensando que Arturo ya no le necesitaba, se retiró a su morada.

Pero no había transcurrido mucho tiempo cuando algunos nobles se alzaron en armas contra el rey Arturo. Merlín proclamó que Arturo era hijo del rey Uther, por lo que era rey legítimo. Pero los nobles siguieron en guerra hasta que, al fin, fueron derrotados gracias al valor de Arturo, ayudado por la magia de Merlín. Para evitar que lo ocurrido volviera a repetirse, Arturo creó la Tabla Redonda, que estaba formada por todos los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesa Ginebra, a lo que siguieron años de prosperidad y felicidad tanto para Inglaterra como para Arturo. "Ya puedes seguir reinando sin necesidad de mis consejos -le dijo Merlín a Arturo-. Continúa siendo un rey justo y el futuro hablará de ti." "


 La moraleja de la historia da cuenta como Arturo no tenia idea de quien realmente era, y merlín cual mago, alquimista, y consejero, lo formó y educó sin revelarle su identidad........y me sentí tal cual; con la vida como mi formador, pero con un duo magicamente coordinado, apoyado por sus caballeros (eras) quienes nos revelaron, un poco, ese Rey Arturo que cada uno de nosotros lleva dentro.

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